Bhabhi prohibido

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convertido en una pistola con silenciador, ni sabe que es la novia de un soplón, aunque nadie olvidará lo hermosa que lucía en su funeral. Debajo de mis manos, aprieto los labios y cierro los ojos. Incluso que comenzaras a ser feliz mucho antes de abandonarme. Flip, para matar moscas y mosquitos. Desde que me abandonaste, solo he confiado en Rebeca para contar lo mucho que me hiciste sufrir en el pasado, sin caer en la cuenta que tiene como yo, un sentido muy radical de la venganza. La persiana está aún bajada y la habitación ya bulle como cada mañana. Esa bruja sí sabía engañar a su hijastra con métodos apetecibles! Quedó impresionada del ajetreo en el salón, de los grandes espejos, del olor a champú, a laca y de lo guapas que estaban las clientas cuando salían. Esta noche, vencida por el cansancio de la espera y del día marcharé a mi casa. Que no se mueva un pelo en todo el día. Y a dónde vais? La peluquería era para ti un territorio desconocido y ahora es un lugar donde restauran pérdidas y levantan ruinas. Y seguiré por las mañanas peinando novias mientras mi melena se arruga como la piel que no se riega. Después caminaré por las calles adoquinadas del centro hasta la cafetería donde mis sueños duermen.

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Madre trata de convencerme con voz empalagosa, pero ni una mosca cojonera se dejaría atrapar por miel pulverizada: sin brillos dorados, sin untuosidad ni sabor, sin olor a primavera ni calidez otoñal. Ponme más laca en el flequillo, anda. No te deprimas, mujer, que igual hasta veis una aurora boreal. Esta tarde quizás vaya al cine a ver esa película que lleva semanas en cartelera. Ella estira mis cabellos, tensándolos hacia atrás. Como digas, pero luego no te quejes si por la noche pinchas a alguien (Grandes risas). Me cubro el rostro con  las manos y alargo los minutos. Pero aquella aventura acabó.

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Seguramente termine con el rostro lleno de lágrimas y se me acabe el paquete de pañuelos de papel. Solo falta un último retoque. Según le fueron contando: El novio, padres, familiares, amigos e invitados todos, que no pararon de reír a la novia ciega. Laura super estresada, lleva toda la mañana en la peluquería, la boda es a las doce son las diez y desde las ocho que está en ella. Los recoge sobre mi nuca, convertidos en finísimas cuerdas, que sitiarán mis recuerdos impidiéndoles escapar. Sus ojos analizan una nariz prominente que, sintiéndose observada, se frunce incómoda. Por eso creo que deberías cambiar de peluquería. Me da un beso silencioso y permanece a mi lado mientras la nube de incienso mezcla ensueño y realidad. Una nube de minúsculos paracaidistas desciende con lentitud y atrapa, uno por uno, a todos los tenaces oradores que regresan así al interior de su cerebro, donde permanecerán callados a la espera de la medicación, ingrediente principal del desayuno. Por laca, que no quede, día de boda, día de nervios.

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Ella no quiere verlo, sentada en la cama con los ojos tapados, mientras se repite que chicas de compañia en santiago putas caras xxx debe ignorarlas digan lo que digan. No advierte que casi arruina el maquillaje. Te veo feliz, a pesar de sufrir el lento y minucioso ataque con spray de Rebeca, tu peluquera y mi actual novia, inteligente, educada, empática, de la que estoy muy enamorado. Ve su remota aldea en Kandahar. Ya solo queda domar el flequillo, ese tan gracioso que él no deja de loar, diciendo lo bien que le sienta y lo risueña que le hace. Qué esto no es perfecto. La estilista le pide que se tape la cara con las manos para que pueda fijar el peinado y ella obedece, incluso cierra los ojos por si acaso escuece. Luego ensayó con sus amigas que se prestaban a que les hicieran todo tipos de peinados. Me conformo con comer, beber, dormir y copular; seguir caminando bajo atmósferas azules o vespertinas; sentir la luz y el calor de todos los soles en mi superficie veteada; moverme libremente entre caliente y frío, suave o áspero, seco y húmedo, blando o duro, sin. Yo era tu novio formal, pero de vez en cuando desaparecías de mi vida para buscar el riesgo en sórdidos tugurios y con gente de dudosa moralidad. A ver cactus y escorpiones, mira tú qué plan. Te tengo que decir que me entusiasma la idea de verte más feliz de lo que fuiste conmigo. Ella asiente y sonríe malévola, dando comienzo al ritual: Lavado a toda velocidad, champú corrosivo y un kilo de laca espolvoreado por todo el recinto. El insecto se cubriría los ojos con su media docena de patas y recordaría, con nostalgia, a la madrasta de Blancanieves. Se ha engañado a sí misma diciéndose que conseguirá cambiarlo, aunque sabe que eso no está en su mano. Explico a Nuria como deseo ser peinada. Reivindico, por primera vez, mi singularidad y dejo secar al aire mi cabello. Me invade la frustración y ganas de llorar de mis dieciséis años. Tú igual que Nacho, qué pesadez con pasar calor. El día que montó su propia peluquería ya tenía clientela asegurada. Sentarme en mitad de la sala rodeada de gente y concentrarme en las palomitas. Termino de divagar en mares que me llevan a la deriva, mientras el peine y el secador se cobijan en mis manos. Se me ha acabado el bote de laca y no he conseguido domarlos.

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